El Nacer a una nueva vida

Segunda parte del relato “vida y miedo de una realidad virtual” donde el iniciado en la Planta Maestra Ayahuasca reconoce con total y absoluta humildad la oportunidad de empezar de nuevo.

Segunda parte.

Estoy flotando en el espacio viendo el planeta tierra de noche como si fuera el hombre del tiempo. Puedo ver perfectamente la silueta de Europa, África y las luces de las ciudades. Es una visión increíble. Un espíritu  con forma humana y luminosa como de Led me rodea con su brazo, al rodear mi cuello siento a un amigo, el cual me pregunta :
-¿Que estás haciendo con el regalo que se te dio?.
-¿Que regalo? Le pregunto.
-Tu vida, tu cuerpo, tu alma…  Me responde y prosigue. Tu cuerpo lo ensucias con química y tu mente con pensamientos oscuros. Ese regalo que se te dio, tu cuerpo y tu mente lo tendrás que enseñar al final del camino y el uso que has realizado. ¿Por qué ensucias algo que es sagrado?. ¿Por qué estropeas el regalo y la oportunidad que se te ha concedido?.
Me quedo sin palabras. Miro mi cuerpo. Mi pecho es  un diamante enorme de fuego y lava con una luz increíble.
La voz continua: Lo que se te ha dado es sagrado. No lo ensucies con químicas ni pensamientos oscuros y no comas cerdo.
Me sorprendo con esas palabras y pregunto. ¿Que no coma cerdo!? ¡Pero si está riquísimo!
Me responde. Sergio, ensucia la sangre, diles que no lo ensucien con pensamientos oscuros ni con química,  que esta vida, este cuerpo, este espíritu  es un regalo sagrado , tienen que cuidarlo y honrarlo. Cuando no estén aquí tendrán que ir a su juicio y rendir cuentas del regalo  que se les dio. Todo se sabe de todos… Segundo a segundo está todo grabado, aunque crean que no les ve nadie…cuenta las bondades de la planta.
Tan solo pude decir: Tienes mi palabra
2014-05-01
Me encuentro en el ojo de un huracán de oro donde pirámides, tiroides  y figuras geométricas giran alrededor. Siento el abrazo de Madre Ayahuasca la cual me coge y alza como si fuera un bebe. Aflora el recuerdo de cuando tenía 2 o 3 años, el amor de mi madre al abrazarme y levantarme en sus brazos. Los niños son esponjas de sensaciones y vibraciones cuando una madre abraza a un recién nacido el bebe no sabe nada pero detecta la energía de amor que desprende su madre. Vuelvo a rememorar esa sensación tan placentera junto a mi madre, el despertar al amor y la bondad. Me impregno de esa energía que se produce en mi persona. Es maravilloso. Me abro de nuevo a la vida y el espíritu de la Madre Ayahuasca me deja en el suelo con gran delicadeza y amor mientras oigo una dulce voz que me dice:
-Ya puedes seguir andando mi hijito.
Voy andando y siento que acabo de conocer a mi madre espiritual. En mi interior se reafirma el sentimiento de que ya tiene un hijo más.

Asistente, asistente!

Salgo del trance y me recuesto contra la pared. Todo me huele y sabe a Ayahuasca, su olor lo impregna todo.  Ana se acerca. Estuvimos hablando bastante rato (eso me lo quedo para mi 😉 )
Depuse de un rato de charla, Ana me dice:
-Cierra los ojos la planta tiene algo que decirte
Cierro los ojos y veo infinitas puertas que se van cerrando. Intento abrirlas pero se no puedo. La luz dorada de la Ayahuasca se cuela entre las puertas mientras  oigo una voz que me dice:
–  Ya tienes suficiente.
Abro los ojos, todos están acostados. La música, la bendita música, atrae una especie de espíritu hindú-bruce lee- tailandés. Me apoyo en los talones de mis pies y mi cabeza erguido en forma de puente y comienzo a bailar al compás de la música. Mis brazos son serpientes y mis manos abanicos rojos con pinchos como dedos. Comienzo un baile mezcla de kunfu y algo parecido a bailarina tailandesa, me sumerjo en una especie de trance musical donde soy llevado y a la vez lo llevo. La sin cronicidad es tremenda. Los asistentes comienzan a mover un artefacto que genera silbidos y con ese sonido apoyándome sobre los talones y la cabeza (formando un puente) bailo por el parquet agitando mis brazos como serpientes por delante y detrás. Cuando dejan de tocar, colocan una pandereta enorme con caracolas en su interior y al moverla encima de mi cabeza una lluvia de estrellas va cayendo sobre mi espíritu. Dejan de tocarlo y quiero seguir, quiero jugar en ese instante y recuerdo una frase de Ana:
-Los asistentes durante toda la ceremonia están para atenderte
En ese instante grito:
– ¡¡¡Asistente!!..¡¡¡Asistente!!
Se me quedan mirando Ana y Alba, cuidadoras de la Ceremonia y les digo que me cojan, una de los brazos y otra de los pies y que me empiecen a darme vueltas. Se quedan unos segundos dudando y Ana, la chamán les dice que me ayuden. La expresión de sus caras la recuerdo con mucha gracia y cariño:
-¡¡Asistentes!! ¡¡Asistentes!!…
Nos reímos tanto que Ana nos dijo que bajásemos el volumen, que todavía habían personas en el trance. Pasados unos minutos Ana avisa al grupo que se cierra la ceremonia en breve.
Nos sentamos en círculo y se inicia la ceremonia del cierre. Al pasarme el tabaco sagrado, ahí fui consciente del papel de las personas que vigilan y no toman Ayahuasca por lo que tienen que ver y soportar. Para mi saber que están ahí fue una seguridad que sólo sabe de lo que hablo el que ha participado en un acto de estas características. Me siento abrumado por lo que acabo de vivir. No tengo más que palabras de agradecimiento a Ana y a los asistentes. Recuerdo la última frase:
-Hoy es el primer día del resto de mi vida.

Volver a nacer.

Con el paso de los días siguientes escucho en mi círculo familiar y de amistades: te noto diferente, estas cambiado, ¿Te has enamorado?.
Ahora huelo los parásitos de los demás y algunos se erizan cuando me ven, hay amistades que no me buscan y tampoco hago por verlos. Ahora veo su esclavitud y falta de energía, me recuerdan el que fui.
Es increíble ir notando el asentamiento de la experiencia en mi mente y en mi cuerpo, se ha ido integrando de tal manera que parece que haya sido todo un sueño y haya pasado un año.
La Madre Ayahuasca limpió el diamante con el que todos venimos a esta vida y que por el camino lo había ido ensuciando. Me regalo  una paz y un silencio interior como si hubiese meditado 10 años, no hay espacio para pensamientos oscuros, es más, cuando aparecen se desvanecen al instante. Al volver de la experiencia con la planta la sensación que tuve es como cuando Ripley se mete en la escafandra  en la película Alien, solo que al volver a mi cuerpo después de haber salido con la planta maestra  todo es más grande, más fresco, soy más consciente de que es único y tengo la obligación de cuidarlo, antes tenía tan bien integrada la suciedad que formaba parte de mi. Ahora he visto claramente la diferencia y voy a ser ese diamante único, el tesoro de mi vida.
En definitiva la planta ha potenciado:
Amor, bondad, cariño, compasión,  respeto, autoconocimiento de mi luz y oscuridad , libertad, control, presencia, dirección, compromiso, INTENCIÓN, sentido, mayor conexión con esa energía primaria del niño, masculinidad, feminidad, vibración, justicia,  guerrero de luz, olfato, visión, consciencia,  silencio, paz, alegría de vivir, meditación, aprender, enseñar,  conexión con lo natural y fresco… volver a ser más HUMANO!
Con la distancia que da el tiempo veo la experiencia como  ¡¡La batalla de mi vida!!. La experiencia espiritual y de autoconocimiento más potente y directa que haya probado jamás. Con la Ayahuasca no valen los títulos ni las posesiones ni los máster… mi experiencia me enseñó que  sólo sirve  lo aprendido con el corazón y  toda la inteligencia emocional que había acopiado a lo largo de mi vida, donde mis armas emocionales encontraron el mayor desafío  en el mejor campo de batalla que hay el SER de uno mismo  y lo más importante es el RESPETO…tenerle mucho respeto. Muchas veces tuve la sensación de ser una hormiguita delante de algo enorme y con el potencial de chafarme como tal, y sí, soy una hormiguita ,pero que se quiere y se respeta. Durante la toma me sentí mujer, hombre y niño. Creo que si tienes buen corazón, si llevas a tu mujer, a tu hombre y a tu niño integrados en ti y todos de la mano no hay nada que temer, la planta maestra sabe que necesitamos a cada uno de nosotros.
Esta bendita planta me ha despertado amor, me ha hecho más consciente de que  todo es mucho más sencillo, me ha hecho mejor persona  y sólo por SER,  la alegría de vivir está más presente en mi .

Quiero agradecer a Ana Hatun la oportunidad que me brindó de ponerme delante de mi segunda madre, Madre Ayahuasca. Gracias por acordarte de mí y llamarme aquel día gris de diciembre y cambiar mi vida. Gracias por cuidarnos durante el trance, enorme tu sabiduría y tu maestría sagrada en el mundo de los espíritus. Bendita tú presencia de mujer medicina y de macho guerrero. No tengo nada más que palabras de agradecimiento te llevo integrada en mi corazón. GRACIAS!
Un abrazo muy grande a los asistentes por su presencia, paciencia y amistad….¡¡¡asistenteeee!!!.
A mis hermanos de bautizo gracias  por formar parte de  algo tan hermoso y  tan bello, les deseo lo mejor.

UN ABRAZO A TODOS NOS VEMOS EN EL CAMINO.
MITAYUKE OYASIN!

1 Comment

  • Arelyz

    Responder

    Veo que no hay comentarios a este precioso escrito. Siento como si nadie se atreviera a decir nada ante tanta belleza … Atrevida yo. GRACIAS

    9 julio, 2017 at 17:10

Post a Comment