Investigación, neurociencia y potencial terapéutico de la ayahuasca
En recuerdo a Jordi Riba, farmacólogo, científico e investigador especializado en sustancias psicoactivas, recuperamos la importancia de su trabajo en el estudio de la ayahuasca y su relación con la neurociencia, la conciencia y el posible potencial terapéutico de esta medicina tradicional amazónica.
Jordi Riba fue responsable del grupo de Neuropsicofarmacología del Instituto de Investigación del Hospital de Sant Pau, en Barcelona. Durante años dedicó su carrera a estudiar sustancias capaces de modificar la percepción, la cognición y determinados procesos emocionales, entre ellas la ayahuasca.
Su trabajo ayudó a abrir una mirada más científica sobre una sustancia tradicionalmente vinculada a los pueblos indígenas amazónicos, pero cada vez más estudiada por universidades y centros de investigación internacionales.
Una sustancia poco convencional dentro de la investigación científica
Riba explicaba que su interés por la ayahuasca nació desde la bioquímica cerebral y el estudio del sistema nervioso central. Al conocer trabajos antropológicos sobre el uso de esta bebida en Sudamérica, comenzó a interesarse por sus efectos y por las motivaciones de quienes participaban en ceremonias.
En los años 90 ya existían grupos en Catalunya, Baleares y Madrid que organizaban tomas de ayahuasca en contextos rituales. Lo que llamó la atención del investigador fue que las personas no se acercaban a esta experiencia desde una búsqueda recreativa, sino desde una intención de introspección, revisión personal y trabajo emocional.
La ayahuasca y la introspección emocional
Según relataba Jordi Riba, muchas personas describían la experiencia con ayahuasca como un proceso de recuperación de recuerdos emocionales. Estos recuerdos podían aparecer en forma de imágenes o visiones similares a los sueños, permitiendo revisar aspectos de la propia biografía sin perder la conciencia de que la experiencia estaba inducida por la bebida.
Este punto era especialmente relevante para el investigador: la ayahuasca no parecía utilizarse como una vía de evasión, sino como una forma de confrontar contenidos internos, emociones difíciles y situaciones biográficas no resueltas.
“No es una droga lúdica”
Una de las ideas más importantes defendidas por Jordi Riba es que la ayahuasca no debe entenderse como una droga recreativa.
La experiencia puede ser intensa, incómoda y emocionalmente exigente. Según explicaba, quienes han participado en este tipo de sesiones suelen coincidir en que no se trata de una experiencia placentera en el sentido habitual. Puede provocar náuseas, vómitos, sensaciones físicas desagradables y, sobre todo, un enfrentamiento directo con conflictos personales.
Por eso Riba insistía en que, si alguien busca escapar de sus problemas, la ayahuasca no es el camino adecuado. Al contrario: puede poner esos problemas delante de la persona con mucha fuerza.
Composición y funcionamiento de la ayahuasca
Desde el punto de vista científico, la ayahuasca es una bebida compleja elaborada principalmente a partir de una liana amazónica y hojas de otra planta que contiene DMT, una sustancia psicoactiva relacionada estructuralmente con otros compuestos psicodélicos.
La DMT por sí sola no produce efecto al tomarse por vía oral, ya que el organismo la degrada antes de que llegue a la sangre. La particularidad de la ayahuasca está en que los compuestos presentes en la liana bloquean esa degradación, permitiendo que la DMT tenga efecto.
Para Riba, este hecho resultaba especialmente fascinante: en una región con enorme biodiversidad vegetal, las culturas amazónicas descubrieron una combinación precisa de plantas capaz de producir una experiencia profunda y singular.
Precaución y contexto adecuado
Jordi Riba también advertía sobre los riesgos de banalizar la ayahuasca. El aumento de su popularidad ha llevado a que algunas personas viajen a la Amazonía o participen en ceremonias sin conocer realmente quién las guía, qué contiene la bebida o en qué condiciones se realiza la toma.
El investigador señalaba que pueden existir riesgos si se añaden otras plantas o sustancias al preparado, especialmente cuando no hay transparencia ni experiencia suficiente por parte de quien dirige la ceremonia.
Por eso, el contexto, la preparación, el acompañamiento y la selección adecuada de las personas son aspectos fundamentales.
Estudios sobre el cerebro y las emociones
En sus investigaciones con neuroimagen, Jordi Riba observó que bajo los efectos de la ayahuasca se activan zonas del cerebro relacionadas con el procesamiento emocional, la memoria y áreas situadas entre lo cognitivo y lo afectivo.
Esto podría explicar por qué muchas personas experimentan recuerdos con una fuerte carga emocional durante la sesión. La experiencia puede vivirse de forma intensa, incluso abrumadora, aunque externamente la persona pueda parecer simplemente sentada, con los ojos cerrados.
Duración de los efectos
Los efectos de la ayahuasca suelen comenzar aproximadamente a los 45 minutos de la toma. Después aumentan de forma gradual hasta alcanzar su punto máximo entre la hora y media y las dos horas.
A partir de ahí, la intensidad empieza a disminuir y, generalmente, entre cuatro y seis horas después de la toma, los efectos han desaparecido. La duración puede variar según la cantidad ingerida y la sensibilidad de cada persona.
Potencial terapéutico e investigación
Riba defendía que la ayahuasca debía investigarse con más profundidad por su posible potencial terapéutico. En sus estudios y observaciones, hablaba de casos relacionados con depresión, adicciones y procesos emocionales complejos.
También se mostró especialmente interesado por algunos compuestos presentes en la liana de ayahuasca, conocidos como beta-carbolinas, que en investigaciones preliminares mostraban efectos neurogénicos, es decir, relacionados con la producción y desarrollo de nuevas células nerviosas.
Aun así, el propio investigador mantenía una postura prudente: estos hallazgos no significan que la ayahuasca sea una solución directa para enfermedades neurodegenerativas o problemas psicológicos complejos, sino que abre una línea de investigación que merece atención científica.
Una llamada a investigar sin prejuicios
Para Jordi Riba, el estudio de la ayahuasca formaba parte de una pregunta más amplia: cómo determinadas sustancias pueden modificar la percepción, la relación con las emociones y la conciencia del propio yo.
Su trabajo defendía la importancia de investigar sin caer en el estigma ni en la idealización. Ni convertir la ayahuasca en una moda, ni rechazarla automáticamente por estar asociada a sustancias psicoactivas.
Su visión era clara: la ayahuasca representa un campo de investigación complejo, delicado y con posible valor terapéutico, siempre que se estudie con rigor, prudencia y responsabilidad.




