Iniciación al Bwiti

2419104_origQue hacer para ver el mundo espiritual.

Este pasado fin de semana he vivido una experiencia única. Mi compañero de camino, José, se inicio en el Bwiti, ritual sagrado, originario de Gabón (África), que incluye el consumo de grandes cantidades de la corteza de la raíz del Iboga, así como otros elementos de rituales como baños espirituales, saunas sagradas, rezo, música y danza tradicional. Estas iniciaciones requieren varios días con rituales de preparación que suceden en la noche y que continúan por varios días hasta que el iniciado (llamado banzi) ha regresado a salvo.

La madera sagrada contiene Ibogaína, es una substancia natural psicoactiva que se ha demostrado tener la capacidad de interrumpir los trastornos relacionados con el uso de substancias adictivas, así como poseer otros beneficios neurológicos y psicológicos. Este punto, el curar la adicción a años de consumo de heroína u otras drogas, solamente con una ingesta de Iboga, fue lo que llevo a José, a investigar durante tres años y posteriormente tomar la iniciación de ritual sagrado del Bwiti. Aunque José nunca ha consumido ningún tipo de droga, su naturaleza de servicio a los demás y ayuda a otras personas lo motivo para conocer estas prácticas y quizás, en un futuro acompañar a otros en su iniciación y curación.

Sinceramente, esta iniciación, no es para cualquier persona. Hay que estar muy comprometido y preparado. Durante varios días y noches, José,  aguanto estoicamente,  los numerosos rituales que el Nganga (chamán),  le oficiaba en su cuerpo con pinturas, resinas, mantecas, hierbas y todo tipo de elementos sagrados para purificarlo.

Compartir esta experiencia junto a mi amado y dos queridas hermanas ha sido un verdadero privilegio.

Sabiduría espiritual.

Es curiosa la vida. Te coloca aquello que necesitas, en el momento ideal, oportuno. Así llego, sin esperarlo, el chamán africano de la Iboga. Porque aunque se investigo, apareció de forma inverosímil y él fue quien  nos busco. Y José, contra viento y marea, supo que esa era la señal para su ansiada iniciación al Bwiti.

Aunque yo no me inicié, si comí una cucharada de la madera sagrada, al igual que la amiga que nos ayudo como traductora y otra amiga íntima que nos acompaño. Probar la Ibogaína y conocer al Nganga ha sido un referente muy importante. Desde Alaska a la Patagonia, por todo este planeta Tierra, los rituales y sabiduría espiritual son muy semejantes, tan solo cambia la persona que lo hace en conexión con el espíritu.

La Iboga, m5631949_orig adera sagrada y la Ayahuasca, liana sagrada, tienen un espíritu que es el que hace que tenga el efecto curativo sobre el iniciado. Y en todos los enteógenos, sustancia vegetal o preparado de sustancias vegetales con propiedades psicotrópicas que cuando se ingiere provoca un estado acrecentado de la conciencia,  lo más importante es el espíritu de la planta que es el que da el permiso para poder realizar la sanación.

Una persona puede tomar veinte, treinta, cuarenta años estas sustancias sagradas y si no tiene el permiso del Espíritu de la planta no podrá oficiar estas Ceremonias ni Rituales con efectividad curativa. ¡Señores, esto no se aprende! Acceder es la acción de iniciar el camino pero la sabiduría espiritual y el ver su mundo no se estudia, llega a la persona. ¡Y llega por merecimiento! Se puede recopilar información, datos, encuestas, esto le gusta mucho a la parte académica intelectual, escribir sobre otras personas de las que ni siquiera saben su nombre y las cuales no son más que un número más en sus tesis e informes. ¡Qué fácil es poner en la boca experiencias de otros!

Hay ciertas comunidades occidentales que promocionan sus formaciones para ser ayahuasquero con fantásticos viajes iniciáticos. Pueden tomar esas clases, por supuesto, seguro que aprenderán lo bueno y… lo malo. Pero eso no se aprende así. La sabiduría no se compra. Y el mundo del espíritu, menos.

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El ego, enemigo del espíritu.

Lo que menos importa en el mundo espiritual es ver. Si, así es. Eso tan ansiado por la mayoría de personas que siguen un camino sagrado, no importa. Lo verdaderamente significativo es saber vivir la vida y ser feliz. Ese es el principal objetivo de cualquier habitante de la Tierra. Para llegar a ese estado hay que dejar el ego, aquello que creo que soy y ser neutro. El Todo no sabe de bueno y malo. Es ecuánime. Neutro. Solo a través de esa imparcialidad se consigue la entonación con la Creación. Y este es el verdadero sentido de las técnicas espirituales, de crecimiento personal, filosofías, etc. Hay que tener referencias y cartas de navegación para saber cómo se debe llegar a la neutralidad y por extensión al gozo interior. La sabiduría va más allá y no se busca, te encuentra. Depende de la naturaleza de cada persona, de lo que se ha ganado sin saber, ni querer, ni demandar.

En las Plantas Sagradas como la Ayahuasca o la Madera Sagrada Iboga el ver o no ver es una simple anécdota, una conversación banal de una barra de bar. La curación es el verdadero milagro de estas sustancias, aquello que acontece en la cotidianeidad de la persona, las reacciones tóxicas que sin saber porque ya no irrumpen como una bomba atómica o el perdón a aquel que te daño.

Acabaré este artículo con las últimas palabras del Nganga a José:
– “Ahora eres un mensajero de la Iboga. Tienes el derecho de hablar de ella, porque tú sabes lo que es. Iboga no es tomar una cucharada o una píldora. ¡No!. Iboga es vivir el Ritual que has realizado y todo lo que aquí ha acontecido. José, confío en ti. Ahora puedes hablar de tu experiencia, porque tu ya sabes que es”.

Y si el Espíritu lo cree conveniente, ya veremos… Si vemos.

Ana Hatun Sonqo

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